Casa de Aldea Villalén dispone de cinco habitaciones dobles y un apartamento de dos habitaciones comunicadas, todos con baño privado, en pleno corazón de Cuerres (Ribadesella, Asturias). Cada habitación conserva vigas de madera vista, piedra o colores cálidos, y toma su nombre de un personaje de la mitología asturiana: la Xana, el Cuélebre, el Diañu Burlón, el Busgosu y el Nuberu. El desayuno está disponible por 13€ (IVA incluido) para quien lo desee, y todas las habitaciones incluyen wifi gratuito, aparcamiento gratuito y ayuda para reservar actividades de la zona: senderismo, bicicletas o descenso en canoa por el río Sella.
El Trasgu es el duende de la casa: gorro rojo, cojera y una manía incorregible por cambiar las cosas de sitio cuando nadie mira. Por eso este apartamento es el más doméstico de todos: dos habitaciones comunicadas, una en tonos tierra con dos camas individuales y un sofá junto al balcón, y otra en verde con revestimiento de madera, mesa de trabajo y una mecedora frente a la puerta abierta. Comparten baño completo con bañera y una terraza propia desde la que se ven el jardín, los frutales y la montaña al fondo. Espacio de sobra para una familia entera —y para algún travieso más.
Las xanas viven donde brota el agua: fuentes, pozos y grietas en la roca, custodiando tesoros que solo entregan a quien sabe mirar. Esta habitación conserva un muro de piedra vista que atraviesa la estancia de suelo a techo, contrastando con las paredes en tono cálido y la madera de los armarios y las contraventanas. Tiene cama de matrimonio, televisión, baño privado y una puerta acristalada que se abre a un pequeño balcón entre árboles. Por las mañanas la luz entra filtrada por el verde, y el sonido que llega es el del agua y los pájaros.
El cuélebre es la serpiente alada que duerme enroscada sobre su tesoro en las cuevas del monte, y que solo despierta una noche al año. Su habitación es la más recogida y protegida de la casa: paredes en gris profundo, suelo de madera oscura, dos camas individuales y un sillón junto a la ventana. El baño privado es amplio, con luz natural propia y salida al balcón. Un refugio para dormir profundo, largo y sin prisa, como corresponde a la criatura que la habita.
Ni malo ni bueno: el diañu burlón es puro juego. Se esconde en los rincones, cambia el camino a los caminantes y se ríe desde donde no lo esperas. Su habitación está bajo cubierta, con las vigas de madera vistas cruzando el techo en ángulo y un ventanal corrido que recorre toda la pared bajo el alero. Paredes en verde claro, cama de matrimonio, butaca de lectura, nevera y baño privado. Es la habitación con más rincones y recovecos de la casa: nunca sabes del todo dónde acaba el techo y empieza la travesura.
Mitad hombre, mitad macho cabrío, el Busgosu es el señor del bosque: protege los árboles, los animales y a quien entra en el monte con respeto. Su habitación es la más forestal de todas, con el techo abuhardillado de vigas y tablazón de madera, paredes en tono ámbar, cama de matrimonio amplia, armario empotrado y una mecedora junto a la ventana bajo el alero. El baño privado tiene bañera de hidromasaje y ventanal en arco con vistas al arbolado. La opción más cómoda de la casa para descansar después de un día de monte.
El Nuberu es el señor de las nubes y las tormentas: viaja sobre ellas, decide cuándo descarga la lluvia y cuándo se abre el cielo sobre el valle. Su habitación es la que más cerca está de él, bajo la cubierta de madera a dos aguas, con las vigas vistas y un mirador de ventanas en esquina que abraza la copa de los árboles. Paredes en azul intenso, cama de matrimonio, escritorio y butaca junto a la luz. Cuando llueve se oye el agua sobre el tejado; cuando escampa, el verde entra por los cuatro costados.